Todo empezó con un blog
En 2015 decidí crear mi propio blog. A partir de él, también abrí mis perfiles en redes sociales. Fue mi primera incursión en el mundo de la creación de contenido, un espacio en el que podía compartir mis ideas y expresarme.
Dos caminos, una historia y muchas ganas de hacer cosas.
De un cambio inesperado a una nueva oportunidad profesional.
En 2016, mi vida profesional dio un giro inesperado cuando me quedé sin trabajo. Lo que en aquel momento supuso un cambio importante terminó convirtiéndose en el comienzo de una nueva etapa.
Decidí formarme y cursé un certificado de profesionalidad en Marketing y Comercio Internacional. Aquella formación despertó mi interés por el marketing y me animó a seguir aprendiendo.
En 2018 continué mi camino estudiando el ciclo formativo de grado superior de Marketing y Publicidad. Después volví al mundo laboral, aunque mi trayectoria todavía tenía algunos cambios por delante.
Tras un parón profesional, decidí dar un nuevo paso y formarme en habilitación para la docencia. Quería ampliar mis posibilidades profesionales y descubrir una nueva faceta.
Y entonces llegó una de esas casualidades que parecen tener un significado especial: el mismo día que terminé la formación, incluidas las prácticas, conseguí un trabajo como docente.
Así comenzó una nueva etapa profesional que me permitió unir mis conocimientos de marketing con mi interés por la formación.
Me quedé sin trabajo y decidí aprovechar aquella situación para formarme en Marketing y Comercio Internacional.
Continué especializándome con el grado superior de Marketing y Publicidad y después regresé al mundo laboral.
Tras un parón profesional, decidí estudiar el certificado de profesionalidad de Habilitación para la Docencia.
El mismo día que terminé la formación y las prácticas, conseguí mi primer trabajo como docente.
«A veces, lo que parece un final es simplemente el comienzo de algo que todavía no imaginabas.»
En 2015 decidí crear mi propio blog. A partir de él, también abrí mis perfiles en redes sociales. Fue mi primera incursión en el mundo de la creación de contenido, un espacio en el que podía compartir mis ideas y expresarme.
Decidí dedicar más tiempo a mis perfiles sociales. Comencé a trabajar más en ellos, a definir mejor mi contenido y a dar forma a lo que quería transmitir.
Con el tiempo, mi perfil fue evolucionando y también lo hizo mi manera de entender las redes sociales. Lo que empezó como un blog se convirtió en un proyecto personal con una identidad y una comunidad propias.
«Antes de saber que quería construir una marca, ya tenía ganas de contar historias».
Mi trayectoria profesional
Marketing, publicidad y docencia.
Mi trayectoria creativa
Blog, redes sociales y creación de contenido.
Soy una mujer de más de 40 años, gorda, con sueños, inquietudes y muchas ganas de hacer cosas.
Durante mucho tiempo, la sociedad nos ha transmitido que hay una edad para hacer determinadas cosas y que nuestro cuerpo puede ser un impedimento para conseguirlas. Pero yo quiero demostrar, con mi propia experiencia, que no tiene por qué ser así.
No quiero esperar a tener otro cuerpo, ser más joven o sentirme completamente preparada para hacer lo que me gusta. Quiero vivir, aprender, crear, trabajar y alcanzar mis metas siendo quien soy ahora.
Y, sobre todo, quiero que otras mujeres que se sienten identificadas conmigo sepan que ellas también pueden hacerlo.
Ellas también puedenDesde que empecé a compartir contenido en redes, recibía mensajes de personas a las que les encantaba mi perfil. Me decían que era divertida, que les gustaba mi espontaneidad y, sobre todo, que les encantaba que me atreviera a hacer cosas.
Pero hubo un momento que marcó un antes y un después.
Publiqué un Get Ready With Me, un «vístete conmigo», en el que aparecía en ropa interior, mostrando mi cuerpo tal y como es, sin complejos ni tapujos. No pretendía esconder mi gordura ni disimularla. Simplemente, estaba compartiendo una parte de mi vida.
Y entonces ocurrió algo que no me dejó indiferente.
Empecé a recibir muchísimos mensajes de admiración, de mujeres que se sentían identificadas conmigo y que agradecían ver un cuerpo como el suyo en redes sociales.
Pero también llegó el odio, las críticas y los comentarios desagradables.
Aquel vídeo fue un punto de inflexión. Me hizo ver que mostrarme tal y como soy podía tener un significado mucho mayor del que imaginaba.
Porque no quiero que ninguna mujer piense que su talla o su edad son motivos para dejar de hacer cosas, de ponerse ropa que le gusta, de disfrutar o de perseguir sus sueños.
No estoy aquí para demostrar que una mujer gorda puede hacer cosas. Estoy aquí para hacerlas, disfrutarlas y compartirlas, siendo exactamente quien soy.
Aquel vídeo en ropa interior marcó un antes y un después en mis redes sociales. Recibí muchísimos mensajes de admiración, pero también comentarios llenos de odio y críticas hacia mi cuerpo.
Sin embargo, el odio nunca me ha hecho dar un paso atrás. Al contrario, creo que muchas veces nos sirve para reafirmarnos en lo que hacemos y en quiénes somos.
Mi manera de responder es sencilla: con toda la educación del mundo, pero sin dejar que esas críticas me impidan seguir haciendo lo que me gusta.
No voy a dejar de mostrarme,
de divertirme, de vestirme como quiero
o de hacer cosas por miedo a lo que puedan decir los demás.
Yo sigo adelante, siendo yo misma.
Y si mi forma de vivir ayuda a otras mujeres a sentirse más libres, mucho mejor.
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